CASACOLINA (3)

Tsurnalej era el más poderoso de todos ellos, el Primero de la Concordia de Antiguos. Eso le daba derecho a hablar en primera instancia. Pero de su boca rodeada de tentáculos no salio palabra alguna. Sin embargo, las siete criaturas que acompañaban al illitaliche le escucharon perfectamente. Tsurlanej no  hablaba casi nunca, prefiriendo la comunicación telepática que el resto del grupo dominaba también a la perfección.

“Entonces, ¿la reunión va a producirse? ¿Ha aceptado el enano?”

Hubo un momento de silencio, y después se oyó la voz mental de Ornolyg como respuesta.

“En efecto, hermanos. Nuestro representante marcha ya hacia allí con una fuerza considerable de quaggoths… como medida intimidatoria, nada mas, tal y como ya dijimos”

Tsurlanej observó en silencio a Ornolyg. Todo este plan era idea suya, y a él no le gustaba en absoluto. Menos aún le gustaba la idea de dejar Ch’Chitl guardada tan solo con la mitad de sus guerreros Quaggoths. Los illitas de la ciudad eran una fuerza terrible y pocos se atreverían a enfrentarse a ellos, pero no eran guerreros. No peleaban con martillo y escudo, como los enanos, o con espada y ballesta como los drow. Incluso los gnomos de las profundidades, que Ilsensine los maldiga, sabían manejar con fiereza sus armas de acero. Los illitas disponían de poderes mentales que los convertían en unas criaturas muy peligrosas, pero en el cuerpo a cuerpo eran inútiles, y lo sabían. Por eso Tsurlanej había esclavizado hacia ya tiempo a los fieros Quaggoth, y no  disponer de todos ellos para defender su ciudad le producía una muy palpable inquietud.

Sin embargo, el resto de los hermanos que conformaban la Concordia de  Antiguos de la ciudad de Ch’Chitl no parecían compartir tal inquietud. El anuncio de Ornolyg fue recibido con muestras de alegría e incluso, observo Tsurlanej, de contenido entusiasmo. Desde que Shaun Taunador, uno de sus contactos con el Mundo Exterior, les había comentado su idea, los siete restantes miembros de la Concordia se habían mostrado mas que proclives a hacerla realidad, y Tsurlanej se había quedado solo con sus temores. Aquello no gustaba en absoluto al illitaliche, que presumía de poder controlar a los demás miembros de la Concordia y obligarles, sutilmente, a acatar su voluntad.

Pero no en aquella ocasión. Hacia tiempo ya que Ornolyg mostraba cierta  tendencia a pensar por su cuenta, y aquella vez había conseguido interesar al resto de Antiguos.

Tsurlanej había temido aquel momento desde hacia tiempo. Hacían solo dos  años que se había erigido como Primer Antiguo, tras la muerte del desdichado Thalynsar, y en aquel tiempo las cosas habían mejorado para Ch’Chitl. Más de cien años atrás, los Ocho y Thalynsar, el más poderoso de ellos, urdieron un plan para acabar con el Cerebro Anciano de su ciudad: al transformarse ellos mismos en muertos vivientes, se aseguraban una no-vida eterna, y lo más importante, la preservación de todo el conocimiento que almacenaba el Cerebro Anciano. Con el nuevo poder que su estatus de liche les otorgaba, devoraron dicho Cerebro. Pero Thalynsar fue avaricioso en extremo y quiso conservar la mayor parte de aquel conocimiento solo para el. Aquello le costo la cordura, y el resto de hermanos de la Concordia no tuvo mas opción que acabar con él.

La muerte de Thalynsar trajo como consecuencia el ascenso de Tsurlanej como Primer Antiguo, y lo más importante, el comienzo de la recuperación de la ciudad. Cuando Thalynsar era el Primero, los illitas se embarcaron en una peligrosa espiral de ataques a caravanas que viajaban principalmente a Puerto Calavera, el asentamiento cercano a Aguas Profundas donde se comerciaba cualquier cosa, legal o ilegal. Aquellos ataques, aunque provechosos, provocaron la ira de muchos, que golpearon numerosas veces la ciudad en represalia. Como consecuencia, el poder de Ch’Chitl había disminuido de forma alarmante, y lo que era peor, los Ocho temían que los Señores de Aguas Profundas empezaran a interesarse en demasía por su ciudad.

Al morir Thalynsar, asesinado por sus hermanos, la política de Ch’Chitl cambió radicalmente. Los ataques a caravanas cesaron casi por completo, y los Ocho comenzaron a pensar en otras formas de expandirse menos peligrosas y más lucrativas. Tsurlanej había sugerido entonces la posibilidad de comerciar con magia, y sus hermanos, aunque cautos al principio, acabaron por refrendar dicha idea. Entonces, Shaun Taunador, su contacto en Puerto Calavera, les hablo de su plan. Era arriesgado, mucho, y difícil, pero si resultaba…el beneficio para la ciudad de los illitas seria extraordinario. Y Ornolyg, que era secretamente el maestro de Shaun, aplaudió. Todos aplaudieron.

Todos excepto Tsurlanej. Sabia que Ornolyg deseaba su puesto, y sabia  también que Ornolyg era el mas ambicioso de sus hermanos. Hasta entonces había podido contenerlo, pero aquella vez simplemente no pudo hacer nada. Los demás, ebrios de poder y riquezas prometidas, apoyaron el plan de Shaun ciegamente. Tsurlanej sabia que oponerse solo conseguiría desatar las iras de sus hermanos, y el, aunque poderoso, no podía enfrentarse a todos ellos solo. Pero Tsurlanej vivía con el constante temor de que aquella decisión que acababan de tomar condenaría a Ch’Chitl para siempre.

Y eso no podía permitirlo.

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